El pasado 11 de junio de 2026, fallecía David Hockney, una artista ligado al llamado ARTE POP, considerado por The Other Art Fair como el artista más influyente de todos los tiempos de Gran Bretaña. David Hockney fue abiertamente homosexual durante toda su vida y se convirtió en uno de los mayores iconos de la visibilidad y el orgullo LGBTIQ+ en el arte del siglo XX.
"Christopher Isherwood and Don Bachardy" (1968) es una de las obras maestras más icónicas del pintor británico David Hockney. Se trata del primer retrato doble de una célebre serie de siete lienzos que el artista realizó entre 1968 y 1975, consolidando su reputación internacional.
La pintura captura un momento íntimo en la vida de sus amigos: el célebre novelista británico Christopher Isherwood y su pareja, el artista estadounidense Don Bachardy, en el salón de su casa de Santa Mónica, California.
Retrata a una de las parejas abiertamente homosexuales más visibles y valientes del panorama cultural de posguerra. La obra destaca por su profunda carga psicológica y la sutil tensión en las miradas de ambos. Sentados en sillones de mimbre, Isherwood (a la derecha) mira directamente a su pareja, mientras que Bachardy (a la izquierda) clava su mirada en el espectador. En medio, una mesa con libros apilados y una mazorca de maíz sirve como bodegón integrado Destaca por su luz californiana nítida, las persianas celestes del fondo y una meticulosa atención a las texturas y líneas.
En noviembre de 2025, la prestigiosa casa de subastas Christie's vendió esta pieza histórica en Nueva York por la cifra récord de 44,3 millones de dólares, tras haber permanecido en una colección privada durante 40 años.
La sutil lejanía emocional y psicológica que se percibe en el cuadro de 1968 contrasta fuertemente con la cercanía física y la complicidad que la pareja solía mostrar en las fotografías de la época. Esta distancia no era real —la pareja mantuvo una de las relaciones más sólidas, devotas y duraderas del plano artístico—, sino que fue un recurso estético y formal deliberado introducido por David Hockney.
En las fotos de referencia tomadas por el propio Hockney (o por fotógrafos amigos como Cecil Beaton), Christopher Isherwood y Don Bachardy solían aparecer físicamente juntos, sonrientes o compartiendo un espacio común evidente. En el cuadro, Hockney rompe esa inmediatez: Isherwood mira fijamente a Bachardy (en perfil estricto), pero Bachardy ignora esa mirada y clava sus ojos fríos directamente en el espectador. Físicamente, Hockney coloca una mesa baja llena de libros y objetos geométricos (como la mazorca de maíz) justo en el centro del cuadro. Este elemento actúa como una barrera o "bodegón" divisorio que fragmenta el lienzo en dos mitades, acentuando la independencia de cada uno.
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| Cecil Beaton |
A Hockney no le interesaba hacer una fotografía costumbrista o un retrato empalagoso de una pareja feliz. Al pintar a Bachardy con trazos más estudiados a partir de fotos y a Isherwood con una frescura más inmediata, el pintor genera una asimetría que el espectador percibe instintivamente como un misterio o una "distancia" matrimonial. Una distancia que todo indica que no era real.
En palabras del propio Bachardy en entrevistas posteriores, el cuadro muestra una estampa "sobria, casi burguesa" de su relación. Al congelar el tiempo bajo la dura y limpia luz de California, Hockney transformó un romance apasionado y contracultural en un óleo cargado de una quietud monumental y enigmática.
La relación entre Christopher Isherwood y Don Bachardy fue una de las historias de amor más duraderas, audaces y documentadas del siglo XX. Estuvieron juntos durante más de 33 años, desde que se conocieron en 1953 hasta la muerte de Isherwood en 1986.Su unión desafió por completo las normas sociales de la época debido a la gran diferencia de edad y a su decisión de vivir su homosexualidad con absoluta visibilidad.
Se conocieron en una playa de Santa Mónica el día de San Valentín de 1953. En ese momento, Isherwood tenía 48 años y ya era un novelista británico consagrado mundialmente, mientras que Bachardy era un estudiante californiano de solo 18 años. La diferencia de 30 años provocó un gran revuelo en su entorno. Muchos amigos de Isherwood pensaron que se trataba de un romance pasajero o de una relación de explotación, llamando despectivamente a Bachardy "el niño de la piscina". Sin embargo, el tiempo demostró que estaban profundamente equivocados.
A pesar de la opresiva homofobia de las décadas de 1950 y 1960 en Estados Unidos, Isherwood y Bachardy tomaron la valiente decisión de vivir juntos de forma totalmente abierta. Su casa en los cañones de Santa Mónica se convirtió en el epicentro de la escena artística e intelectual de Los Ángeles. Por su salón pasaban figuras de la talla de Tennessee Williams, Igor Stravinsky, Truman Capote, Greta Garbo y, por supuesto, un joven David Hockney. Se negaron a esconderse o a fingir matrimonios de conveniencia, convirtiéndose en un faro de esperanza y un modelo a seguir para las generaciones posteriores del movimiento de liberación LGBT.
Don
Al principio, Bachardy dependía emocional y económicamente de Isherwood, quien actuó en parte como su mentor cultural. Con los años, la relación evolucionó hacia una pareja de iguales. Con el apoyo de Isherwood, Bachardy estudió arte y se convirtió en un retratista de enorme éxito por derecho propio. Esta independencia ayudó a equilibrar la balanza de poder en la pareja. Como cualquier relación larga, pasaron por crisis severas, celos e infidelidades (especialmente por parte de Bachardy a medida que maduraba). Sin embargo, decidieron no separarse y optaron por una honestidad brutal, permitiéndose cierta libertad pero manteniendo intacto su compromiso mutuo.
A principios de los años 80, a Isherwood le diagnosticaron un cáncer de próstata avanzado. Durante sus últimos meses de vida, Bachardy se convirtió en su cuidador principal. En un proceso que ambos pactaron como un acto de amor y arte, Bachardy dibujó a Isherwood todos los días mientras este agonizaba, retratando el deterioro de su cuerpo y sus últimos suspiros. Isherwood falleció en enero de 1986. Estos desgarradores dibujos se publicaron más tarde en el aclamado libro Last Drawings.
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Tras la dolorosa muerte de Christopher Isherwood en 1986, Don Bachardy (quien entonces tenía 51 años) vivió cuatro décadas más caracterizadas por la fidelidad a su memoria, una inquebrantable dedicación a la pintura y el arraigo absoluto a su hogar común.
El fallecimiento de su gran amigo y pintor David Hockney ha vuelto a poner el foco en el famoso lienzo que los unió, la vida independiente de Bachardy tras enviudar se resume en estos puntos clave.





























